El proyecto de Ley de Modernización Laboral aprobado por la Cámara de Diputados propone un cambio importante en el esquema actual de relaciones laborales. Más allá de las discusiones políticas, lo relevante para las empresas es entender qué cambiará en la práctica cuando se sancione y cómo prepararse.
Desde Nunes & Asociados creemos que este nuevo marco no debe leerse solo desde lo técnico, sino desde una lógica estratégica. Es una reforma que busca agilizar la gestión interna, reducir la litigiosidad y dar mayor previsibilidad en ciertos aspectos sensibles del vínculo laboral.
En términos generales, el proyecto apunta a tres grandes ejes: modernización registral, mayor flexibilidad en la organización interna y reducción de contingencias judiciales. Esto implica revisar cómo se están contratando servicios, cómo se gestionan las jornadas y compensaciones, la eventual renegociación de contratos con clientes y proveedores por baja de contingencias de responsabilidad solidaria, o cómo se calculan eventuales desvinculaciones y su correspondiente impacto financiero en la empresa, entre otras cuestiones.
También aparecen incentivos vinculados a nuevas contrataciones y a la regularización de relaciones no registradas, lo que puede representar una oportunidad concreta para quienes necesiten reestructurar su dotación o formalizar situaciones preexistentes.
En este contexto, más que reaccionar, el desafío es planificar. Los próximos meses van a requerir un análisis interno de cada empresa: revisar contratos vigentes, esquemas de compensaciones salariales y no salariales, proveedores y modalidades de prestación de servicios.
Esta reforma no elimina la necesidad de prevención ni deroga los principios básicos del derecho laboral. Al contrario, obliga a ser más estratégicos. La diferencia no va a estar en quién conoce la norma, sino en quién la implementa mejor.
En próximas publicaciones iremos desglosando los principales cambios, focalizando en su implementación práctica en las empresas.
