La Guerra EEUU vs China en las criptomonedas

Por 20 octubre, 2021 No Comments

Si bien ya no sorprende a nadie que exista una guerra comercial entre China y Estados Unidos, lo cierto es que cada vez tiene un espectro más grande; ahora entraron a jugar también los criptoactivos.
Si hace 3 meses alguien aventuraba decir que en EEUU estaba pensando casi en prohibir las cripto (o dificultar su operación tanto que las hiciera inviable) por amenazar su preponderancia y la de su moneda y que China iba a ser el refugio en donde la minería iba a florecer y todas las empresas del sector iban a llevar sus inversiones, parecía casi lógico. Pues no, hoy nos encontramos con que Estados Unidos parece ser el nuevo país al que los principales proyectos orientan su atención, mientras que China prohibió la minería y las operaciones de trading local. En este artículo trataremos de entender por qué y qué se viene en los principales países.

China
Una buena explicación es la que intenta el Country Manager de Satoshi Tango en este artículo de Tekios. Si bien las medidas restrictivas en China comienzan en 2009 y 2013, existía una cierta tolerancia a un ecosistema que continuaba creciendo y trayendo réditos a su economía; nada como lo que vimos del 20 de junio de 2021 en adelante. A partir de esa fecha el gobierno chino cerró prácticamente todas las empresas mineras de la provincia de Sichuan (principal del país en estos emprendimientos) y obligó a las distribuidoras de energía proveerle servicio a cualquier granja de este estilo. Este “parate” reveló lo que muchos ya estimaban: 1/3 de la minería de criptoactivos estaba alojada en China; lo irónico del caso es que a un mes de esta medida, el principal minero es su rival económico (EEUU) con 35% del poder de cómputo.
Lo que terminó de definir la postura de China al respecto fue el comunicado de su Banco Central el 24 de septiembre, afirmando que todas las transacciones y servicios relacionados con criptomonedas son ilegales. Esto implicó una prohibición inmediata a cualquier uso que se les quiera dar en China continental y dejó “atrapados” a muchos usuarios chinos con activos que no podían comprar ni vender (principalmente considerando que algunos brokers empezaron a cerrar cuentas que tuvieran de ciudadanos chinos). Este tipo de “trampa” generan una gran desconfianza en el ecosistema y probablemente implique que la mayoría que había confiado en estos activos y sufrió a manos de esta medida, no vuelva a ingresar nunca más sus ahorros. Además, las autoridades chinas amenazaron a quienes sigan operando estos mercados a ser investigados penalmente y castigados según la ley.
La explicación oficial relacionada al impacto ambiental de la minería y las amenazas que implica el posible anonimato en las transacciones no convence a nadie. En el pasado China fue uno de los primeros en no considerarlo relevante y existen investigaciones que, de acuerdo a la matriz energética utilizada por estas empresas, son de las que más energía de fuente renovable utilizan; también otros como Chainalysis 2020 asignan solamente un porcentaje inferior al 0,5% de los criptoactivos como posiblemente relacionados a delitos.
Concuerdo con el autor del artículo citado que parece un movimiento más destinado al control sobre la soberanía de emisión monetaria y estabilidad financiera que otra cosa. Especialmente estando tan cerca del lanzamiento del Yuan Digital (moneda digital oficial de China y controlada por su banco central).

Estados Unidos
Mientras tanto, en la “tierra de los libres”, la política que se viene parece ser la regulación (y cada vez más estricta). En esta nota de BAE Negocios se explica bien como, si bien buscan caminos separados, a ninguno de los dos países le interesa que los criptoactivos sigan creciendo fuera de su control. En ambos casos pensando en la estabilidad financiera de los países y el poder cada vez más relativo que tienen los Bancos Centrales a la hora de concentrar la posibilidad de ser los únicos de emitir dinero.
Desde ya que, entre ambos enfoques, el de Estados Unidos resulta mucho más provechoso para el ecosistema cripto. El mismo no solo permite que bajo ciertas normas siga funcionando, sino que, además, son justamente este tipo de normas las que pueden ayudar a una adopción cada vez más masiva (pensando principalmente en grandes fondos de inversión o empresas multinacionales). El plan parece ser no perderse un mercado que mueve más de 2.500.000 millones de dólares a nivel global y ser un jugador importante en el crecimiento que pueda tener.
Son varias las agencias que tienen el ojo puesto sobre este mercado. La SEC ya lleva varios años mirando el mercado de criptoactivos y con resoluciones disímiles para diversos casos de operaciones relacionadas a éstos, en el próximo título vamos a enfocarnos en su reciente actividad. En los últimos meses aparecen dos jugadores que hasta ahora habían permanecido bastante en silencio: El Departamento del Tesoro de Estados Unidos y la Reserva Federal.
El hecho que existan monedas estables que mediante un algoritmo mantienen la paridad constante con el dólar hace que empiece a existir un dólar no manejado por la Reserva Federal (FED). Llevado al absurdo, podría significar a largo plazo que, de todos los activos que “valen un dólar estadounidense”, EEUU solo controlase un 1% (sobre todo si las monedas estables empiezan a ser más atractivas que los “dólares oficiales”).
Esta posibilidad es cada vez más probable considerando que distintas plataformas ofrecen rendimientos arriba del 10% en dólares por tener monedas estables con ellos, con una liquidación de las mismas en forma instantánea si se la pide y con la gran facilidad para operar con casi todas las criptomonedas existentes. Cuanto más “dinero” (mejor dicho “valor”) se opere a través de criptos (estables o no), menos valor permanece nucleado en el dinero fiduciario (FIAT), lo que debilita el poder de todas las agencias gubernamentales encargadas del control monetario. Un activo “tan parecido al dólar real” (que hoy ya tienen entre todas las stables un valor de mercado de 120.000 millones de dólares) se ve como una gran amenaza a la estabilidad financiera (pero a la vez es una oportunidad de negocio y de generar una industria multimillonaria que podría tributar en cualquier país del mundo).
Otro punto mirado con cuidado en EEUU es la existencia de “airdrops” y tokens de bonificación. Son cada vez más los juegos, plataformas y todo tipo de aplicaciones que premian a sus usuarios por cumplir ciertas metas. Esto lo cubrimos en nuestro artículo sobre Inversión Crypto al hablar de la expansión de Ripio.
Un “airdrop” es cuando una moneda o plataforma entrega en forma gratuita “monedas” a sus usuarios que luego pueden cambiar por descuentos, criptomonedas y / o dinero FIAT; esto es lo que se viene como estrategia de captación y fidelización en toda la industria. Entregar “dinero gratis” por “no hacer nada” es un punto que preocupa a los reguladores que siguen intentando calificar este tipo de actividades a nivel jurídico y contable. ¿Son donaciones? ¿Son intereses? ¿Son ganancias? ¿Califica como juego de azar recibirlo? Todas incógnitas que se resolverán cuando la normativa esté mucho más avanzada que ahora.
Volviendo a las agencias estadounidenses, el Presidente de la FED ya se expresó respecto al supuesto fracaso de estos activos diciendo que “intentaron y no lograron ser un método de pago viable” a la vez que “crecen increíblemente rápido”. Pareciera que el mercado le estuviese contestando a Powell que no se apure a sacar conclusiones.

Bombazos a los mercados
Como en todo mercado de inversiones, las grandes noticias tienen fuerte impacto sobre los precios. Primero la de la última semana de noviembre en China (que cubrimos en el primer título). Como cubrió iProUp declarar ilegales las operaciones en estos activos en el país que hasta hacía un mes nucleaba un tercio de su poder de cómputo global fue terrible para su valor.
Más allá de lo que puede o no haber perdido cada inversor con esta noticia, la realidad es que tuvo una recuperación espectacular. Bitcoin bajó 10% en un día, es cierto; pero en 3 días volvió a su valor anterior. ¿Se imaginan si una empresa que tiene tres fábricas anuncia que cierra una porque es considerada ilegal que sus acciones no caigan más del 30% y / o que se recuperen en menos de una semana? Pese a la volatilidad que realmente tienen las criptomonedas por la incertidumbre que traen en varios frentes, que no se haya iniciado una caída continuada del precio es una señal de madurez del mercado.

La gran novedad alcista se dio entre el 14 y 15 de octubre cuando los rumores que corrían en EEUU se hicieron realidad: va a empezar a cotizar el primer ETF de futuros de Bitcoin. Para no aburrir con los procesos técnicos, basta con decir que entre estos dos días se dieron los pasos procesales para que la Secutiries and Exchange Commission (SEC, ya mencionada antes), apruebe el viernes 15 la cotización en el mercado de valores del primer fondo de inversión que operará sobre la valuación futura de criptomonedas desde el 19 de octubre.
La explicación de la diferencia entre un derivado y el activo real excede por mucho el objeto de nuestro newsletter (y francamente los estudios de quien suscribe) pero lo importante a saber es que la entidad regulatoria que más se opuso históricamente a las criptomonedas y tuvo una “mano más firme en su contra” aprobó la posibilidad que, a través del Nasdaq (bolsa de valores) se pueda invertir en la valuación futura de Bitcoin. Esto es una gran novedad por la posibilidad que significa para que (casi) literalmente “le lluevan dólares a Bitcoin” con un riesgo igual de grande (que los grandes inversores apuesten a la baja de la cotización).
Si bien creció mucho la adopción de las criptomonedas, sigue existiendo un público mucho más tradicional que es reacio a usarlas como activo. Uno de los principales motivos es la falta de regulación de sus mercados y que ninguna agencia gubernamental los controla efectivamente. Estas agencias sirven para poner frenos a ciertas volatilidades y dar una seguridad adicional.
Principalmente los grandes fondos de inversión y empresas multinacionales son mucho más proclives a participar en un fondo que invierte en Bitcoin y su precio futuro que en tener BTC en forma directa. Esto muchas veces tiene que ver con sus propios compromisos estatutarios y / o los que asumen con sus inversores respecto a los riesgos que pueden asumir y las normas de cumplimiento obligatorio aplicables. Un fondo aprobado por la SEC (el primero de varios, probablemente), genera esa seguridad adicional que muchos grandes inversores necesitan para “dar el salto”.