Estafas crypto. ¿Temporada alta o decantación por el propio peso?

Por 22 julio, 2022 No Comments

ACTUALIZACIÓN 15/09/22

Continuando con las tendencias en prácticas desleales en el mundo cripto, resulta relevante comentar el mecanismo Rug Pull. Como informa Inversor Latam, unos 2.800.000.000 de dólares fueron sustraídos a través de este mecanismo. Es una maniobra que tiene que ver con la alta especulación (sobre todo alrededor de nuevos proyectos con poca capitalización): inversores incrementan (ficticiamente) el valor de un token y se ponen de acuerdo para salir al mismo tiempo. Vale recordar lo que pasó con SQUID en pleno mercado alcista.
Si bien no vamos a defender desde este espacio a quienes generan estas acciones para obtener exorbitantes rendimientos y provocando grandes pérdidas a otros, es cierto que no necesariamente esta metodología es considerada una estafa por los ordenamientos jurídicos. Invertir y operar en un mercado no regulado en donde rige la oferta y demanda pura tiene sus riesgos adicionales, y este es uno de ellos. No existe una agencia gubernamental ni ordenamiento jurídico que pueda intervenir este mercado para proteger a los inversores por la propia concepción del mismo, que busca alejarse de la intervención estatal.
Pero no todas son malas noticias. Tal como lo cubriera Infobae, parece que parte de la Justicia Argentina está despertando hacia un mundo de nuevas posibilidades que las criptomonedas traen tanto para cometer delitos como para prevenirlos y/o retrotraerlos. Así como la AFIP tiene un protocolo para embargar billeteras virtuales operativo, en este caso encontramos que un juzgado penal ordena a uno de los Exchange más grandes del mundo a restituir de un usuario a otro el dinero que fue probado como robado.
Se trata de un caso de la sustracción de un teléfono celular, en donde la víctima no solo perdió el teléfono, sino que, además, los criptoactivos a los que podía acceder desde el mismo, fueron transferidos a la cuenta de otra persona (probablemente vinculada a los propios delincuentes). Estamos hablando de una cuenta de Binance que, entre otros activos, tenía 2 BTC, 21 ETH y un paquete de otras monedas.
El mecanismo de la querella fue, identificada la billetera y el imputado del delito, pedir la inmovilización de los fondos. Mientras tanto, el Juzgado y la Fiscalía solicitaron información al proveedor de servicios respecto a las transacciones y movimientos que fueron considerados suficientes para tener por probado que estos activos eran originalmente de la víctima del delito. Es de destacar el gran trabajo realizado por la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI).
Sobre este tema, recomendamos el podcast de Chainalysis sobre el transcurso desde el crimen hasta la restitución de los activos. Lamentablemente solo está disponible en inglés pero aporta la visión de un experto que trabajó en las fuerzas de seguridad manejando los embargos de criptoactivos con años de experiencia.
Como resumen de esta pequeña actualización, y en contra de quienes consideran que las criptomonedas son instrumentos para cometer delitos, podemos resaltar este caso como uno en donde los delincuentes justamente fueron atrapados por utilizar la blockchain para perpetrar el delito. Si no fuese por su gran trazabilidad, los fondos se hubiesen perdido para siempre.

ARTÍCULO ORIGINAL

Desde mayo de 2022, se han disparado los casos de maniobras e inversores que creen haber sido víctimas de estafas. Principalmente a partir de nuestro artículo sobre Recuperación de Activos en Hong Kong (en donde nuestro partner local nos comenta sobre la posibilidad de tomar acción ante ciertas estafas que pasan por su jurisdicción), hemos recibido consultas de diversas fuentes, países y diversos esquemas de estafa buscando recuperar aunque sea algo de lo remitido.

Si bien desde nuestro espacio ya compartimos algunas sugerencias e intentamos traer consciencia en nuestros clientes y el público general sobre estas posibles maniobras, por ejemplo en nuestro artículo sobre Ciberseguridad en Pandemia, el delito virtual sigue siendo una gran industria ilícita que causa graves perjuicios. Así como en alguna época vimos un gran auge de Ransomware, hoy las consultas están más relacionadas a páginas web recomendadas para hacer inversiones que ofrecen grandes rendimientos y funcionan por un tiempo, pero tarde o temprano terminan demostrando ser fraudulentos.

Sin perjuicio de varios delincuentes que buscan generar estafas, es importante también destacar que el hecho de no recuperar el dinero no siempre quiere decir que se trataba de una estafa. Podemos ver casos en donde hubo sobreseimiento de los acusados y otros en donde simplemente se trata de proyectos mal planteados, como vimos recientemente con LUNA y su caída. Insistimos en que cada inversor debe investigar a fondo en qué está invirtiendo antes de hacerlo y qué hay detrás de las cuentas y empresas a las que envían fondos.

No es casualidad que estos casos aparezcan cuando comienza el mercado bajista crypto (fomentado por las altas tasas de la FED). Cuando el valor de los activos y la confianza caen, muchos inversores quieren recuperar sus fondos, y ahí es realmente en donde se ve la solvencia de la inversión.

Parece obvio, pero hay que recordar que siempre que uno invierte en una plataforma, lo único que ve es una pantalla que dice que el inversor es dueño de X activos. La pantalla puede decir el número que quiera, ofrecer el rendimiento más espectacular, etc. pero únicamente veremos si esas ganancias son reales (o incluso si nuestra inversión está ahí) cuando solicitamos un retiro; mientras todos siguen aportando dinero y haya confianza, es raro que se detecten problemas. La actual presión de venta, “desnudó” bastantes estafas y proyectos con falencias.

Entrar en el análisis “caso por caso” sería interminable pero una de las estafas más comunes involucra un promotor (desde amigos, supuestos brokers, influencers, páginas web, hasta perfiles de aplicaciones de citas que están a la expectativa de comentarlo en la conversación casual), mostrar grandes rendimientos en forma previa y en las plataformas, excusas y obstáculos para retirar las ganancias y el capital (mencionando impuestos, comisiones, máximos de retiro, etc.) y amenazas de congelar los fondos / pérdida de los mismos si no se remite más dinero. Muchos están utilizando billeteras de la blockchain Tron (sin que esto implique que la misma tenga ninguna responsabilidad, solo es un denominador común que encontramos, probablemente por su fácil uso y condiciones de privacidad). Cuando esto pasa, lo más probable es que nos encontremos directamente ante una estafa, sin que haya habido detrás nunca una inversión ni adquisición de activos, solo una simulación de rendimientos que nunca fueron reales.

Como vimos en el caso de Terra y cubriremos sobre Celsius, algunos de los proyectos que limitaron la extracción de fondos no son estafas, sino que sus estados económicos y financieros no eran suficientes para hacer frente a sus obligaciones. Si bien tampoco es un resultado deseable, en estos casos sí encontramos desarrollos, activos virtuales y proyectos reales detrás de sus tokens y monedas. Sin perjuicio de ellos, a los ojos de los inversores damnificados y a efectos prácticos, parecen iguales; la única diferencia es que quienes invirtieron en “malos proyectos” pero reales, en algún momento podrán recuperar parte de sus fondos.

En Brasil, IDTech lanzó su estudio sobre los intentos de fraude financiero del primer semestre de 2022, marcando un récord histórico: 59.000 millones de R$ en pérdidas; 1.043.832 intentos de fraude informático, 512.145 intentos bancarios y 234.609 en el comercio minorista se llevan el podio en cantidad de intentos. Se trata de un 30% de incremento en intentos respecto al último semestre. Al respecto recomendamos la cobertura de iProUp.

En España, TransUnion informa una reducción global de los intentos de fraude pero un
crecimiento importante en diversos sectores. Obviamente las estrategias y enfoques de las estafas varían con el tiempo para poder seguir captando la atención de sus víctimas. Si bien es un buen pantallazo general, sus números no coinciden con los de otros estudios porque consideran al “abuso de promoción” como un fraude (lo que tiene que ver con las severas normas de protección de datos europeas. Para ver el
informe completo, se puede acceder a este link.

Es importante aclarar que esto no pasa solamente en Latinoamérica. En 2021 (pleno mercado alcista) tuvimos el caso de Thodex en Turquía con daños por 10.000 millones de dólares. Recientemente en Estados Unidos la CFTC denunció a Mirror Trading International, una plataforma sudafricana que habría estafado a unos 23.000 usuarios estadounidenses por 1.700 millones de dólares. Invitamos a leer más sobre este caso en la nota de Infobae. De corroborarse la estafa, la cantidad total de damnificados en todo el mundo serían 300.000; es la persecución de un potencial delito mediante criptoactivos más grande en la historia de la entidad denunciante. La gacetilla de prensa de la CFTC se puede encontrar aquí.

Considerando los grandes daños que estos delitos generan a inversores de buena fe, muchas veces costando todos los ahorros de su vida, reiteramos la recomendación de involucrarse y hacer una averiguación a fondo antes de remitir fondos a cualquier plataforma o broker. Esto especialmente cuando los rendimientos ofrecidos son exagerados respecto al mercado, dicen estar “garantizados”, cambian las reglas en forma imprevista y/o ponen obstáculos a la hora de recuperar la inversión.

Diego J. Nunes
Socio
Estudio Nunes & Asoc.