Rusia y Ucrania. En las antípodas de todo (incluso crypto)

Por 28 julio, 2022 No Comments

Pese a haber pasado ya el momento más álgido y confrontativo de la invasión rusa al territorio ucraniano, resulta interesante la postura asumida de ambos países respecto a los activos digitales (tan opuestos en este tema como están demostrando ser en todo). Para quienes quizás no conozcan tanto el historial al respecto, Putin ha demostrado en diversas oportunidades estar radicalmente en contra de los medios de pago digitales.
Puede ver su más reciente medida en el siguiente artículo de Clarín, en que prohíbe utilizarlos para transacciones y como medio de pago. Recomendamos el artículo como un buen resumen de la regulación de criptoactivos del país.
Si bien la restricción rusa no llega a los extremos de China (en donde se prohíbe incluso tener estos activos como inversión), claramente va delineando un camino restrictivo hacia los posibles usos de las criptomonedas, al menos dentro de su territorio. Si bien puede no tener relación, una posible explicación a querer restringir las operaciones con estos activos es el creciente mercado negro que existe en Rusia y los utiliza, conforme fuera relevado en el Crypto Crime Report 2021 de la ONG Chainalysis.
Es importante recordar que las sanciones internacionales a Rusia implicaron que no pudiera utilizar el sistema internacional de código SWIFT para recibir transferencias (lo que virtualmente congeló todo su comercio internacional). Los activos digitales podrían haber sido una herramienta fuera de la órbita de control de los Estados que imponían estas sanciones que ciudadanos, empresas e incluso funcionarios rusos podrían haber utilizado para mover dinero en forma lícita, minimizando el impacto de las sanciones. Lejos de reconsiderar su posición respecto a las criptomonedas, la administración de Vladimir Putin continúa en su postura restrictiva, acotando cada vez más su aplicación.

Por otro lado, Ucrania se encuentra a la vanguardia respecto a regulaciones que fomentan la adopción y radicación de la industria relacionada a estos activos desde hace varios años. Puede verse en nuestro artículo como esto ocurría incluso antes de la pandemia. La gran adopción de estos activos y los medios de pago digitales, fomentados por esta normativa, demostraron ser de gran utilidad no solo durante la crisis generada por el COVID, sino también para que la población civil pudiese contar con fondos durante la invasión y solventar sus gastos en el éxodo de su país.
Como bien indica el artículo de InfoViajera, durante una situación de guerra como la vivida en el territorio ucraniano, una de las primeras cosas en escasear es el dinero en efectivo: los bancos no abren, los cajeros no se reponen. Los ciudadanos, en pleno éxodo, contaron con fondos disponibles siempre y cuando mantuviesen un celular con conexión y carga.
Pero la comunidad internacional fue más allá, importantes actores públicos y privados organizaron recaudaciones de fondos que fueron coordinadas en forma integral a través de distintas blockchains. En forma absolutamente transparente para que todo el mundo pueda ver, se recolectaron fondos en criptomonedas en billeteras públicas y se entregaron a las billeteras de ciudadanos ucranianos en estado de necesidad.
La facilidad para donar (un par de clics desde el celular) y las herramientas disponibles para aportar transparencia, hicieron del proceso de donación directa a la población civil un éxito sin precedentes. Sin necesidad casi de intermediarios y con trazabilidad completa.

Si bien los criptoactivos no tienen la potencialidad de evitar o terminar la guerra, es interesante analizar como su uso adecuado pudo ayudar a un país sumido en una de sus crisis más profundas a reducir el impacto de una invasión extranjera y podría haber habilitado a un país a evitar sanciones internacionales. En este sentido es que sostenemos que es relevante la postura regulatoria que cada país asume frente a estas tecnologías que pueden transformar, no solo las finanzas, sino los hábitos de consumo y transaccionales.

Diego J. Nunes
Socio
Estudio Nunes & Asoc.